Después de ver las ruinas y el pueblo de
Oyaitatambo
nos fuimos a buscar los autobuses que van a
Piscacuccho, debido a las lluvias de los meses anteriores hubo derrumbes que destruyeron las
vías, conseguimos que nos llevasen gratis, que es un logro en
Perú!
Fuimos con bastante tiempo de
antelación y en
Piscacuccho todo es
carisimo, de un ratito a otro, los caramelos de coca, suben como 2 soles (medio euro).
La hora llego e hicimos la fila para coger el tren, este es moderno con vistas
panorámicas, claro que por la noche no se ve un
carajo.
Así que no hay mucho que contar.
Al llegar a Aguas calientes, mas de lo mismo, ofertas de
hostel etc. etc.
Unos argentinos nos recomendaron uno, pero no hubo acuerdo en el precio y acabamos en otro, se nota en los precios la nube del
volcán en Europa, todo estaba "muy barato".

Nos fuimos a dormir
prontito, que al
día siguiente nos tocaba "el
madrugón", pues si no llegas entre los 400 primeros no te dejan subir a
Wainapicchu.
A eso de las 4h00 se toco diana y a las 4h30 ya
estábamos haciendo cola para subir al bus, eso si con un
cafetin.
Al llegar a la entrada, cogimos el ultimo pase para
Wainapicchu,
después ya no repartieron mas, llegamos por los pelos!
Nos buscamos un guia, aunque ya
habíamos leído bastante, recomiendan tener uno para que te explique la
composición e historia de
Machupicchu. El nuestro apodado "el Gato" no nos
pareció del todo bueno, pero hizo su cometido,

visitamos las terrazas
agrícolas, desde donde se tiene una
visión típica de la ciudad, es muy emocionante ver como
aparecer la ciudad entre las nubes.
Allí el guia nos dio la primera charla y acto seguido pasamos a la entrada principal de la ciudad.
Mas tarde visitamos el templo del Agua con sus fuentes, el templo del Sol, curioso tiene dos ventanas por donde entran los rayos del Sol y anuncian los solsticio de verano e invierno, pasamos por el templo del
Cóndor y el templo de las tres ventanas, para terminar a eso de las 9h30 en la Piedra Sagrada. Desde esta te queda a solo dos pasos la entrada a
Wainapicchu.

Un
descansito y comenzamos la subida, curioso hay que inscribirse en la entrada, pues
algún turista se ha perdido en
Wainapicchu. El caso que comenzamos a subir, con mas pena que gloria, se sigue notando la altura. Al final lo conseguimos y la verdad es que
mereció la pena, las vistas de la ciudad sagrada son inmejorables. Otro descanso y empezamos a bajar por el otro lado para alcanzar el templo de La Luna que esta
detrás de
Machupicchu, la
bajadita
fue casi peor que la subida, con escaleras de madera, otras
escavadas en la pared, aveces te puedes sentir como un
Indian Jones cualquiera,
jeje!
El templo de la Luna es donde actualmente se siguen haciendo ofrendas en forma de hojas de coca, y tiene la particularidad de estar en una gran cueva,
allí nos comimos los
bocatas que
llevábamos, y otra vez a subir, el camino estaba

muy chulo, con precipicios a nuestros pies y unas vistas
increíbles, pero como cuesta subir las escaleras! Acabamos llegando al camino de subida a
Wainapicchu, y un poco mas tarde
estábamos otra vez en
Machupicchu, nos quedaba tiempo

para disfrutar por nuestra cuenta de la ciudad, recorrimos con mas
detenimiento varias calles y nos recomendaron hacer el puente del Inca,
allí fuimos, el lugar es un paseo por un camino labrado en la ladera de la
montaña.
Si tienes un poco de
vértigo no te aconsejo hacer

el camino aunque es muy bonito.
Para rematar nuestro plan decidimos bajar andando desde
Machupicchu, la bajada se hace muy bien por un
caminito perfectamente señalado, pero acabamos con las piernas destrozadas de tantos escalones subidos y bajados.
Llegamos a Aguas calientes muertos pero muy contentos de haber visto por fin
Machupicchu!

Al
día siguiente regresamos en tren a
Piscacuccho, esta vez fue por el
día y las vistas son impresionantes, tanto por el paisaje por el
cañón del
río Urubamba ( o
río Vilcanota) como por las ruinas que se ven.
También pudimos ver los destrozos que hizo el
río en el recorrido del tren y algunos puntos por donde pasa la gente que hace el camino del Inca.

A nuestra llegada a
Piscacuccho nos metieron en una furgoneta que nos dejo en
Oyaitatambo, desde
allí tomamos un "bus" que nos dejo en
Chinchero, el ultimo pueblo que nos quedaba por ver del Valle Sagrado, el
único atractivo de este pueblo es su iglesia, que es muy bonita con un artesonado precioso y los telares que hay por casi todas las calles, donde puedes ver como se
confeccionan los distintos
artículos típicos.